La imagen del Rincón de Ademuz captada por la retina de Cavanilles se mantiene casi intacta en la actualidad. Estas tierras valencianas enclavadas entre las provincias de Cuenca y Teruel han acumulado un bagaje de costumbres enriquecidas por su mestizaje de encrucijada. No en vano esta isla de interior ha sido objeto de continuas conquistas y reconquistas a lo largo de su historia. Unida a Valencia por los Tratados de Cazorla (1179)Almizra (1244); ganada Pedro I de Aragón en 1212-preludio de la futura conquista del reino- y por Jaime I en 1259;anexionada a Teruel en dos ocasiones y devuelta de nuevoa Valencia, han sido infinitos avatares hasta configurar su presente identidad.
El accidentado paisaje de esta comarca es también su principal tarjeta de presentación y uno de sus grandes atractivos. El río Turia, conocido en la zona como río Blanco,atraviesa norte a sur el Rincón de Ademuz partiéndolo en dos mitades y drenando, junto con sus afluentes Ebrón y Vallanca, conocidos también como Castiel y Boilgues, las tierras que surcan a su paso. Esta línea divisoria natural marca diferencias en un paisaje siempre salpicado de pequeñas aldeas, mucho más abrupto en la zona oriental -con cerros que alternan con profundos barrancos- que en el occidente, donde la superficie dibuja suaves lomas y valles.
Los viajeros más intrépidos encontrarán aquí la oportunidad de explorar los sinuosos caminos que unen sus poblaciones y permiten llegar a sus elevadas cumbres para contemplar unas vistas panorámicas sorprendentes, como las que ofrece el collado Calderón o el Alto de las Barracas que, con sus 1.839 metros, es el punto más alto de la Comunitat Valenciana.
La sabina albar es el árbol característico del Rincón de Ademuz, donde el viajero podrá admirar ejemplares centenarios, aunque también alberga otras especies que transforman la fisonomía del paisaje según la altitud. La carrasca y el pino -en sus diferentes variedades- conviven en estas tierras junto con nogales, chopos, álamos y robles, así como con los principales cultivos de la zona, el manzano y otros frutales, el almendro y el olivo. Sin olvidar los arbustos y matorrales, entre los que cabe destacar el enebro, el tomillo, el romero, la olivarda, la salvia o el té de montaña. Las bajas temperaturas que se alcanzan durante el invierno en algunas cotas han creado un tipo de vegetación adaptada al viento y las heladas, como la sabina rastrera, que asemeja una alfombra por su crecimiento horizontal, o el cojín de monja.
En estos parajes las aves rapaces alzan su vuelo por encima de los territorios más elevados, como el azor, el águila culebrera, el búho real, el ratonero, el gavilán, el cernícalo o el buitre leonado, que conserva aquí sus últimos enclaves.
El chotacabras -ave nocturna-, la corneja negra o el trepador azul -especie de los bosques, muy escasa en el resto de la Comunitat Valenciana- son otras de las aves características del Rincón de Ademuz. El jabalí, el zorro, el tejón y el gato montés también habitan en estas tierras.
Casas Bajas es la primera población que el visitante que proviene de Valencia se encuentra al entrar en el Rincón de Ademuz. Este pequeño núcleo de la vega del Turia, con su iglesia parroquial del Salvador, se rodea de extensiones de olivos, almendros, manzanos, perales y hortalizas, y de los vértices de Peña Alta, La Molatilla y La Somera. Junto a Casas Bajas se abre el Barranco de Sesga, que conduce a la población del mismo nombre, en las cercanías del pico Tortajada.
También junto al Turia y en la falda de un pequeño cerro, la vecina Casas Altas, con su iglesia dedicada a la Santísima Trinidad, ofrece un paisaje igualmente quebrado, con las cimas descollantes de Loma Lorente, Puntal del Sordo, El Resillo, El Peñasco, Puntal del Peloto y Corella, que comparten suelo con los cultivos tradicionales de la zona. La ruta nos lleva a Ademuz (la Modus que fundará el visigodo rey Wamba a finales del s.VII), capital de la comarca, construida escalonadamente sobre la ladera del monte de los Zafranares. Desde su punto más elevado, donde se encuentran las ruinas de una antigua ermita y "La cruz que chilla" -construida con restos de su antiguo castillo musulmán-, se puede contemplar una bella panorámica, con el Pico Castro, que domina los pasos del transeúnte que se adentre por sus calles y cuestas. En su corazón se alza la iglesia arciprestal, dedicada a San Pedro y San Pablo, del siglo XVII -que guarda la tabla de la Virgen de la Leche, de la Escuela Valenciana del siglo XIV- y, a sus pies, la ermita románica de Nuestra Señora de la Huerta, erigida -según se dice, por Jaime I que dejó además en ella el estandarte que portaba al frente de sus huestessobre una antigua construcción árabe y donde se encuentra una inscripción hebrea sobre molduras de estilo árabe.
Desde Val de la Sabina, siguiendo por la Rambla del Val, sobre la que se yergue el pico de La Muela, nos adentramos en uno de los parajes más vírgenes del Rincón y también de los más interesantes para los viajeros que busquen el contacto con la naturaleza. De camino, merece la pena detenerse en el Molino de los Cuchillos para observar los saltos de agua.
Mas del Olmo, situado a la cabeza de un barranco, es una diminuta población con casas de piedra que conserva aún en sus alrededores algunos de los olmos que le dieron nombre, así como sabinas centenarias. Esta aldea constituye uno de los posibles puntos de partida para iniciar el ascenso al collado Calderón y al próximo Alto de las Barracas.
El Alto de las Barracas se eleva, en las estribaciones udoccidentales de la Sierra de Javalambre, ofreciendo unas spléndidas vistas del Rincón y de las limítrofes tierras aragonesas.
El cerro en sí encierra un enorme atractivo por su riqueza paisajística y botánica, al estar cubierto casi en su totalidad de ferentes especies arbóreas.
El Barranco del Saladillo y el de la Hoz comunican este cerro con Puebla de San Miguel, pequeño y tranquilo municipio de rústicas casas de piedra -una de las cuales alberga un interesante museo etnográficoen el que el tiempo parece haberse detenido. En sus inmediaciones merecen una visita el barranco de la Peña del Águila, las cumbres del Gavilán y el Carrascal y el Alto de los Marines. Conserva construcciones como la iglesia parroquial dedicada a San Miguel, de la segunda mitad del siglo XVIII, y las ermitas de la Purísima y San Roque. Al norte de Ademuz, Torrebaja se agrupa en torno a la iglesia de Santa Marina y cuenta con dos ermitas, una en la partida de Los Villares y otra en el barrio de Los Pajares. Continuando la ruta nos encontramos con los nucleos de Mas de los Mudos, Torrealta y Mas de Jacinto.
Desde Ademuz, en dirección oeste, llegamos a la población de Vallanca. La población está ubicada en un paisaje junto al río del mismo nombre, donde coexisten chopos, almendros y los nogales de los que procede su industria de contrachapado de muebles. Desde Vallanca se puede visitar la aldea de Negrón, con la ermita de San Roque y su famosa Fuente del Chopo, junto a la que se encuentra un álamo catalogado como onumental; y, en los límites más occidentales de la comarca, Arroyo Cerezo -pequeño núcleo de población a los píes de la Cruz de los Tres Reinos- desde cuya cima se ofrecen unas interesantes vistas del Rincón de Ademuz y las fronterizas tierras de Cuenca.
Desde Arroyo Cerezo se reemprende el camino, llegando a Los Santos y continuando rumbo a Castielfabib, en la margen derecha del río Ebrón. Esta población de calles empinadas y enclavada en la falda del monte Fabio, está coronada en su cumbre por los restos de un antiguo castillo, primero romano y después árabe, y su iglesia-fortaleza dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles. La campana denominada Guillermina, que debe su nombre al patrón de la villa, es famosa por la costumbre medieval de losvolteos humanos, mantenida hasta nuestros días.
Cada Domingo de Resurrección -y en ocasiones en las fiestas locales- varios mozos suben al campanario y sujetándose con pies y manos a Guillermina, la acompañan en sus vueltas. Desde Castielfabid podemos continuar ruta hasta el cercano nucleo de Cuesta del Rato.
La gastronomía de la comarca está condicionada por las condiciones climáticas: guisos recios y de gran sabor en los que el cerdo es la base; junto a ellos, las migas, gachas de maíz o trigo, gazpacho de monte, olletas de fabes y arroz y los , tortas sobre las que sin orden alguno se disponen sardinas, pimientos, longanizas y costillas. Y como postre, la tradicional torta de nueces, un poco de la excelente miel de Castielfabib y Vallanca o unas deliciosas manzanas esperiegas, variedad autóctona del Rincón de Ademuz, de sabor muy dulce que se emplea tanto para comerla en fresco como en dulces y pasteles.
Las tierras del Rincón de Ademuz tienen su eje central, orientado de norte a sur, en el río Turia o Blanco. Desde el valle, las muelas y montañas ganan rápidamente altura: hacia el este conectan con el macizo de Javalambre; hacia el oeste con las estribaciones de los Montes Universales. Ambos relieves pertenecen al Sistema Ibérico y son responsables de la elevada altitud media de la comarca: el punto más bajo se halla a algo menos de 700 m cuando el río Turia sale del Rincón de Ademuz por Casas Bajas; el más elevado son los 1.836 m del Alto de las Barracas en Puebla de San Miguel.
Los paisajes del Rincón de Ademuz tienen un marcado carácter agrario o forestal, festoneados por las cintas de huerta y bosques de ribera que se alinean junto a los tres cursos perennes de agua: el Turia o Blanco, el Ebrón o Castiel y el Boilgues o Vallanca. La diversidad y calidad de los paisajes les hace merecedores de una contemplación pausada, que permita disfrutar de la naturaleza y del delicado trabajo de remodelación ejercido por generaciones de habitantes. En suma, toda una invitación a dejar el automóvil y recorrer esta comarca rural al sosegado paso del excursionista,
El Rincón de Ademuz ofrece magníficas condiciones para la práctica del excursionismo, que han sido aprovechadas por los llamados Senderos de Pequeño Recorrido. Estos itinerarios recuperan los tradicionales caminos y sendas rurales y se señalizan con pinturas y balizas para facilitar su utilización. Pueden ser recorridos por cualquier persona en adecuada forma física y con un mínimo hábito de caminar por la montaña. No olvide que el mantenimiento de estos parajes es responsabilidad de todos.
No encienda fuego y lleve consigo los deshechos hasta una localidad donde pueda depositarlos en un lugar adecuado. Respete los cultivos y las construcciones rurales, así como la vegetación y fauna naturales.
Las gentes del Rincón de Ademuz han creado nueve Senderos de Pequeño Recorrido, identificados con la clave general PRV 131 y señalizados con marcas blancas y amarillas. La red une todas las localidades de la comarca y permite diseñar múltiples itinerarios adaptados, en cada caso, a las condiciones e intereses del caminante. Los paneles instalados en todos los núcleos de población le ofrecen una completa información sobre el conjunto de la red. En el presente folleto se han cartografiado seis de los nueve senderos:- El PRV 131.2, denominado Cavanilles en recuerdo del insigne naturalista valenciano, conecta las poblaciones de Vallanca y Castielfabib.- El PRV 131.6 sigue el curso del río Boilgues y de la rambla del Val, une las localidades de Vallanca, Ademuz y Val de la Sabina.- El PRV 131.7, llamado del Salterón, recorre esta sierra desde los núcleos de Casas Bajas y Negrón.- El PRV 131.8 asciende desde Casas Bajas hasta el Alto de las Barracas (1.836 m) pasando por Sesga y Puebla de San Miguel.- El PRV 131.9 se denomina de los Barrancos ya que sigue los cursos de la rambla de Riodeva, barranco de Vallurgo y barranco de Valdelagua, entre las poblaciones de Torrealta, Mas del Olmo y Sesga.
Las carreteras del Rincón de Ademuz registran escaso tránsito y ofrecen al aficionado a la bicicleta interesantes recorridos. Las posibilidades para la bicicleta de carretera son amplias: desde cómodos paseos siguiendo el río Turia hasta la ascensión Ademuz-Val de la Sabina-Mas del Olmo-Puebla de San Miguel, que supera más de 400 m de desnivel.
Una amplia red de pistas en las que trazar su propio recorrido. Puede acceder hasta muy cerca de la cumbre del Alto de las Barracas (1.836 m) desde Puebla de San Miguel; acercarse al magnífico sabinar de la Sierra Tortajada desde Sesga; o recorrer la vega del río Turia por los caminos agrícolas que bordean su cauce.
Es recomendable la consulta de mapas para la realización de actividades deportivas y recreativas al aire libre, así como para complementar la información escrita. El Rincón de Ademuz está incluido en las siguientes hojas del mapa a escala 1/50.000: Ademuz 26-24 (612), Camarena de la Sierra 27-24 (613).
El acceso al Rincón de Ademuz puede efectuarse por tres rutas principales - Carretera A-3 (Valencia-Madrid) hasta Utiel y, desde allí, la carretera N-330 por Sinarcas y Landete. - Carretera CV-35 (Valencia-Ademuz) por Llíria y Chelva. - Carretera N-234 (Sagunto-Burgos) hasta Teruel y, desde allí, la carretera N-330. Hay dos líneas regulares de autobús desde Valencia y Teruel hacia las poblaciones del Rincón de Ademuz; y la línea de autobuses Barcelona-Cuenca efectúa parada en la localidad de Torrebaja.
Tourist Info Alto Turia Comarcal 234, km 7346177 TuèjarTel. y Fax: 961 63 50 84E-mail:tourisinfo.tuejar@turisme.m400.gva.es