VALLE DE AYORA

Excursionismo en el Valle de Ayora

El valle de Ayora discurre entre las elevadas moles calizas del macizo del Caroig al este y las sierras que marcan el límite con las tierras castellanas, al oeste. Su paisaje, de grandes espacios abiertos y elevadas muelas, encierra muchos atractivos. Para llegar hasta ellos, los caminos de "la Valle" - como es conocida por sus habitantes- invitan a calzarse las botas, coger la bicicleta o deslizarse en piragua por las aguas de sus ríos.

Para la realización de excursiones es recomendable la consulta de cartografía de detalle y de guías especializadas: R. Cebrián, Montañas Valencianas II (Valencia,1983) y Montañas valencianas III Valencia, CEV, 1986); F.E.P.E.T. El Valle de Ayora (Valencia, 1986). El Valle de Ayora está incluido en las siguientes hojas del mapa escala 1/50.000: Jalance 27-29 (745), Carcelén 26-30 (767), Ayora 27-30 (768) y Almansa 27-31 (793).

Itinerarios excursionistas en el Valle de Ayora

Las magníficas condiciones del área para el excursionismo han sido aprovechadas por el Sendero de Gran Recorrido (GR). El GR-7 aprovecha caminos tradicionales de montaña, que han sido señalizados con pintura blanca y roja por los grupos excursionistas para facilitar su utilización.

Ha sido publicada la Topoguía del sector Rebollar- Venta Boquilla (FTVM-CEV, Valencia, 1989), que cubre el tramo del GR-7 en tierras del Valle de Ayora.

El recorrido del GR-7 entre el pico Caroig y Cortes de Pallás conecta, a través de interesantes parajes, el punto culminante de la comarca con el profundo encajamiento por el que discurre el río Júcar. Ofrece, en suma, una buena síntesis del paisaje del Valle de Ayora.

Entre las amplias posibilidades excursionistas de la zona, pueden recomendarse algunas sugerencias.
-Casa de la Hunde- Palomera (1.260 m)-Cueva Negra-La Hunde: recorrido circular por un área con interesante bosque. Horario aproximado, 3'30 h.
-Teresa de Cofrentes-Las Quebradas: desde el pueblo puede accederse por pista hasta este interesante fenómeno geomorfológico, formado por una serie de alargadas fracturas.

Itinerarios ciclistas en el Valle de Ayora

Los aficionados a la bicicleta pueden utilizarla como vehículo para recorrer la comarca. Las tranquilas carreteras y pistas, algunas de ellas asfaltadas, forman una red que permite interesantes recorridos. He aquí unas sugerencias:
-Ayora-Casas de la Hunde: 15 km.
-Ayora-Castelar de Meca: 20 km.
-Teresa de Cofrentes-Caroig: 20 km, recomendable bicicleta de montaña.
-Jarafuel-Jalance-Cueva de Don Juan: 17 km, recomendable bicicleta de montaña.
-Cofrentes-Balneario de los Hervideros-Casas de Basta-Cerro Negro- Cofrentes: 20 km.

Datos de Interés

Podremos llegar al Camping el Valle en Jarafuel por la N-330, dirección Almansa, que cruza la N-III a la altura de Requena.

Otra vía de entrada al valle es por la N-340 Valencia-Alicante; nos desviaremos en dirección a Enguera por la CV-585 y después tomaremos la CV-590 que nos llevará hasta Ayora y al cruce con la N-330 que pasa por Jarafuel.

Si desea más información sobre la zona diríjase a los ayuntamientos de Jarafuel, Cofrentes, Jalance, Teresa de Cofrentes, Zarra y Ayora.

Oficinas de información turística

Tourist Info Jalance
C/ Industria, 11
46624 Jalance
Tel 96 189 71 71
Fax 96 189 71 71
E-mail: touristinfo.jalance@turisme.m400.gva.es

Al sudoeste de la provincia de Valencia, lindando con la vecina Albacete, se extiende una franja de fértiles tierras regadas por los ríos Júcar, Cantabán y Reconque. En las riberas de estos ríos se sitúan una serie de pueblos unidos por su territorio y por su historia. Cofrentes -en la confluencia del Júcar y el Cabriel- sirve de entrada a nuestro recorrido que continuará por las poblaciones de Jalance, Jarafuel, Teresa de Cofrentes, Zarra y Ayora.

La abundancia de los ríos que recorren estas tierras configura un relieve de barrancos, montañas y valles, con una vegetación de tipo mediterráneo en la que abundan los bosques de pinos, acompañados de romero, tomillo, jara, retama y esparto. En otras zonas el bosque se alterna con el enebro, la coscoja y el madroño.

En las tierras bajas los agricultores cultivan cereales, olivos, viñedos y especialmente árboles frutales, destacando el melocotonero cuyo fruto es muy apreciado en el resto de la Comunitat Valenciana.

El ancho valle donde se asientan las poblaciones, queda enmarcado en el oeste por las sierras del Boquerón, Palomera y Mugrón y en el este por la colosal Muela de Cortes de Pallás y el Caroig. Estas montañas son el habitat natural de animales como la liebre, el jabalí, el muflón y la cabra hispánica, tan difícil de contemplar en estas latitudes. La perdiz roja, el cárabo y el águila real acompañan a esta fauna particular del bosque mediterráneo. En las limpias aguas de los ríos que bañan el territorio conviven carpas reales, barbos, lucios, truchas y cangrejos.

Gracias a las pinturas rupestres y restos materiales encontrados en los abrigos de Tortosillas, del Sordo, de los Monteses y en la Cueva de Don Juan, se confirma la ocupación humana de estas tierras desde el Paleolítico.

Durante el siglo IV antes de Cristo floreció la cultura ibérica, alzándose en las cercanías de Ayora una de las ciudades ibéricas más espectaculares de la península: el Castellar de Meca. Posteriormente, el carácter fronterizo del valle entre los reinos de Castilla y Valencia, durante la etapa medieval, tuvo como consecuencia la construcción de numerosos castillos. En un primer momento con la firma del Tratado de Almizra formó parte del reino de Castilla para, bajo Pedro III, pasar a integrarse en el de Valencia. Con una población mayoritariamente musulmana, la expulsión de los moriscos tuvo como consecuencia el abandono de numerosos pueblos.

Cofrentes -situada en la unión del Cabriel y el Júcar- está construida sobre un promontorio en cuya cima, dominando el horizonte, se alzan las ruinas de un castillo de origen musulmán. En la orilla opuesta del Cabriel se levanta el cerro de Agrás, un volcán extinguido que constituye el más importante afloramiento volcánico de toda la Comunitat. A cuatro kilómetros de Cofrentes, el balneario modernista de los Hervideros, rodeado de abundante vegetación, acoge a los veraneantes que todos los años acuden a tomar sus aguas medicinales.

Al igual que Cofrentes, la vecina localidad de Jalance se extiende a los pies de su castillo. Rodeada por una dilatada huerta de frutales, donde los melocotoneros son el árbol más característico, el resto de su término municipal está ocupado por extensos pinares.

A la salida de Jalance, en dirección oeste, hay un mirador desde donde se contempla una amplia panorámica de todo el valle y si continuamos por esta carretera, llegaremos a la Cueva de Don Juan, a unos doce kilómetros de la población. En su interior, la luz juega con las espectaculares formaciones estalagmíticas recreando un singular y sobrecogedor paisaje. A la salida de la cueva, la frondosa vegetación rodea unas instalaciones de recreo que harán más grata la estancia del visitante. Más hacia delante, el camino continúa hasta otro incomparable rincón de la naturaleza llamado El Moragete.

Si seguimos nuestro recorrido por la nacional 330, que atraviesa este territorio, llegaremos a Jarafuel, situado en la cuenca del río Cautabán. La villa, con calles estrechas y empinadas, se asienta sobre una colina, conservando su antiguo trazado medieval. A la salida del pueblo, en el Paraje de Las Rochas, se encuentra un camping con modernas instalaciones de recreo, rodeado de almendros, desde el cual se divisa una hermosa vista del pueblo y el valle. En su término hallamos numerosas fuentes enclavadas en bellos y acogedores rincones. Las más conocidas son las del Tobarro, Bella y la Fuente del Ral. De Jarafuel parte una pista hasta Cortes de Pallás, recorriendo el impresionante relieve de la Muela de Cortes.

En los ribazos de los campos los habitantes de Jarafuel cultivan el almez, árbol cuyas ramas alteran en su crecimiento para ser aprovechadas en la fabricación artesanal de bastones y mangos de aperos de labranza.

Teresa de Cofrentes es la siguiente población del valle. En su término, entre el barranco de Carboneras y de la Argongueña, hay un paisaje de simas y cavidades de una gran belleza llamado Las Quebradas. La casi totalidad de su término está ocupado por el macizo del Caroig, a la cima del cual se puede acceder por una pista forestal que transcurre entre barrancos y montañas.

Desde Teresa nos desviaremos para acercarnos a Zarra, localidad que en su día fue residencia del gobernador del valle. Se emplaza sobre un cerro con pequeñas y pintorescas calles que van a parar a la iglesia parroquial de Santa Ana (S. XVIII) con la torre del campanario exenta. En el río Zarra hallaremos un hermoso paraje para descansar, llamado La Hoz.

Cerrando el valle se encuentra Ayora, en la margen izquierda del río Reconque. Cuenta con la población más numerosa de la zona y se extiende sobre las faldas de una colina, donde permanecen los restos del antiguo castillo. Su iglesia arciprestal de Santa María (S. XVII) conserva unas interesantes tablas de Yáñez de la Almedina.

En sus tierras se combinan los árboles frutales con las grandes extensiones de cultivos de secano, recordándonos los cercanos paisajes manchegos. Su término tiene una superficie muy accidentada: en su parte más occidental y próximo a la frontera con Albacete se encuentra el paraje natural de La Hunde, junto a la caudalosa fuente de la Cadena. Las aguas de esta fuente se recogen en una balsa circular, donde se permite el baño, junto a un extenso pinar con instalaciones y espacios para la acampada.

De Ayora son los famosos gazpachos ayorinos que se comen en toda la zona, aunque cada población tiene sus peculiaridades gastronómicas: el "calducho" de Jarafuel, la olla cofrentina, el "trigo picao" en Teresa o el "ajotonto" de Jalance, para terminar con un postre a base de "grullos", mazapanes o aguamiel.

Aunque unidos por el valle, estos pueblos muestran unas características propias que los diferencian del resto y se reflejan en la variedad de sus fiestas. Destaca por su originalidad la refrescante batalla del agua en Jarafuel que se celebra durante la segunda quincena de agosto y el recuperado carnaval de Ayora, sin olvidar las procesiones y bailes en las distintas fiestas patronales.

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