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La ruta por las Villas de Benicàssim nos muestra el lujo y la riqueza arquitectónica de unas casas que nos transportan a la Belle Époque.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, en pleno auge de lo que hoy conocemos como Belle Époque, un grupo de familias castellonenses y valencianas adineradas eligió Benicàssim para pasar sus vacaciones y creó alló el "Biarritz valenciano". Es un conjunto de villas glamurosas, opulentas y bellas con un gran valor patrimonial, y que hoy podemos recorrer y observar desde la calle.

Algunos de los arquitectos más prestigiosos de su época trabajaron en estas villas, como Francisco Maristany en Villa María y Vicente Traver Tomás en Villa Elisa, la única villa municipal que se puede visitar por dentro.

El conjunto de estas villas refleja el lenguaje artístico del eclecticismo modernista. Los jardines delanteros son muy típicos, llenos de árboles mediterráneos para dar sombra a las fiestas y banquetes de la burguesía.

La Ruta de las Villas nos permite observar todas estas casas y podemos elegir dos itinerarios. Por un lado tenemos la Ruta del Infierno, que se llama así por las escandalosas fiestas que celebraban las villas de esa zona. Por otro lado está la Ruta de la Corte Celestial, que se distinguía por unas calles más tranquilas y apacibles. Las dos rutas se separan por los Jardines de Comín, que se conocían como "el Limbo".

Acércate a Benicàssim a dar un paseo por la ruta de las Villas y te quedarás maravillado con la belleza de estas casas, reflejo de una época llena de dinero y disfrute para la burguesía valenciana. ¡Allí nos vemos!

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