El lago de Anna: naturaleza, leyendas e historia

Naturaleza y sostenibilidad

El silencio, en Anna, se rompe por el susurro del agua que atraviesa todo su casco urbano. Un sonido que transmite paz y tranquilidad, pero que también esconde muchos secretos y leyendas sobre este lago.

En la zona baja de la Canal de Navarrés podemos encontrar la naturaleza en su estado más puro. Un lugar donde perderse para poder disfrutar de un entorno privilegiado. En esta zona late el pequeño pueblo de Anna, donde el agua es la principal protagonista. 

En Anna encontramos una espectacular laguna que, además, está rodeada de leyendas. El Lago de Anna se ubica a tan solo unos kilómetros de distancia del casco urbano. Se trata de una albufera con una extensión de 300 metros de ancho y con un pequeño islote en el centro en el que anidan garzas, patos y ocas. 

Puedes visitarla durante todo el año, pero, si quieres disfrutar de la Albufera de Anna en todo su esplendor, es recomendable ir después de unos días de lluvia. Cuando vuelve la calma, aparecen de las profundidades los conocidos como “brotadores” o “ullals”, unos pequeños manantiales de agua que simulan ser los chorros de una fuente. 

Sin duda, contemplar esta albufera es todo un espectáculo sensorial. Un lugar donde puedes dar agradables paseos bajo la acogedora sombra de los pinos y plateros o contemplar los patos, ocas y garzas que habitan en este lago. 

Además, hay espacios habilitados para el descanso, restaurantes y chiringuitos que harán que tu estancia en el Lago de Anna sea todavía más cómoda y gratificante. Anna es un lugar que merece la pena ser visitado y al que querrás volver mil y una veces más.