Ermita de la Cruz

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El Calvario de Quesa se extiende al norte de la población por la ladera del cerro del castillo a cuyos pies se encuentra el casco urbano. A sus rampas, dispuestas en bancales de piedra que a la sombra de los pinos acogen las capillitas del Vía Crucis construidas en ladrillos rojizos, se llega por la calle San Roque. En la parte más elevada de este Calvario y ligeramente separada del mismo encontramos la Ermita de la Santa Cruz en una explanada que constituye un mirador con estupendas vistas.
Esta pequeña capilla fue construida a finales del siglo XIX, en conmemoración de la visita realizada por misioneros franciscanos del monasterio de Santo Espíritu de Gilet. El templo y su entorno han sufrido desde entonces diversas modificaciones.
La ermita es un sencillo y pequeño casalicio cuadrado de ladrillo caravista, cubierto por cúpula de tejas campaniforme rematada con cruz de forja. En cada uno de sus paramentos se abren sendas puertas de reja metálica. El reducido interior tiene suelo de losetas y entre dos de las aberturas, sobre una especie de banco de obra, hay una imagen de la Virgen de los Desamparados -que fue encontrada en una masía abandonada- rodeada de flores. En el centro de la capilla hay una gran cruz de material transparente que puede ser iluminada con fluorescentes.